Oops! It appears that you have disabled your Javascript. In order for you to see this page as it is meant to appear, we ask that you please re-enable your Javascript!
Espacios naturales protegidos2018-12-05T15:18:11+00:00

Parque Regional Sierra del Carche

La Sierra del Carche ha sido catalogada Parque Regional y Lugar de Interés Comunitario; el ámbito de Parque

Regional abarca una extensión de 5.942,44 has., pertenecientes a los municipios de Jumilla y Yecla. Recoge toda la superficie de los montes públicos de la Sierra de El Carche (3.942 has) y Cabezo de la Rosa (680.93 has); parte del Monte de Las Pansas (403 has) y diversas áreas cultivadas y enclavados interiores y perimetrales. El Pico de la Madama, con 1.371 metros sobre el nivel del mar, constituye la 18ª cota altimétrica regional, y la máxima altura del Parque, siendo vértice geodésico de primer orden. El Parque Regional adopta el nombre de la sierra que aporta la mayor superficie (66.3%): Sierra de El Carche.

Los valores ambientales que se pueden resaltar en cuanto a vegetación, albergan 10 hábitats de interés europeo. De ellos destacan por rareza en Europa los tomillares endémicos ligados a los yesos del Diapiro de la Rosa (Teucrium libanitis), los lastonares de Brachypodium retusum; la vegetación de roquedos (Arenaria valentina, Jasione foliosa, Erodium saxatile, etc..); los pinos negrales de la cumbre (Pinus nigra subsp. Clusiana); los encinares, los pastizales calcáreos de las áreas cacuminales, etc.

Por otro lado, en cuanto a la fauna, destacan el Águila real, Águila calzada, Águila culebrera, Halcón peregrino, Búho real, que se encuentran incluidas en la Directiva de Conservación de Aves Silvestres; y el coleóptero Cerambix cerdo.

También podemos encontrar otros valores, tales como 11 yacimientos arqueológicos, 12 cavidades subterráneas; 3 edificaciones históricas (1 pozo de nieve del s. XVII y dos ermitas del s. XVIII) y otras zonas de incuestionable interés geológico, geomorfológico, paisajístico y de ocio (2 refugios, 1 área de acampada).

Parque Regional Sierra de La Pila

La imponente Sierra de La Pila, un lugar de gran encanto natural. - Autor Paulino Alacid. La Sierra de la Pila pertenece a la Cordillera Subbética y se encuentra en la porción nororiental de la región de Murcia, en los municipios de Molina de Segura (Vega Media del Segura), Abarán y Blanca (Vega Alta del Segura), Fortuna (Comarca Oriental) y Jumilla(Comarca del Altiplano). Es un lugar natural protegido por el Plan Regional de Ordenación de los Recursos Naturales del Parque Regional de la Sierra de La Pila.

El ámbito de extensión del Parque en la Comarca sólo incluye una pequeña superficie del término de Jumilla en su parte meridional (Peñarroja y Barranco Deán).

Los valores ambientales que podemos encontrar, son muy similares a los de la Sierra del Carche, destaca especialmente la riqueza florística, con diversos endemismos.

Tiene una altitud mediana (Pico de La Pila, 1.264 m, en Fortuna), abrupta y con fuertes pendientes, con sustratos litológicos de calizas,dolomías, arenisca y margas entre los que se intercalan formaciones de yesos.

Los carrascales y sabinares de Juniperus phoenicea de las cumbres, junto a los tomillares en los afloramientos yesíferos y las comunidades de Sedum sediforme que suelen ir asociadas con los sabinares son las comunidades mejor conservadas. Se caracteriza por su gran riqueza florística y por la presencia de diversos endemismos como Saxifraga latepetiolataTeucrium libanitis, Thymus moroderi, Erodium saxatile,Linaria cavanillesii, Nepeta amethystina, etc.

De su fauna destacan las poblaciones de rapaces Águila realHalcón peregrinoBúho real, incluidas en el Anexo I de la Directiva 79/409. Está declarada como zona ZEPA debido a la existencia de poblaciones de Chova piquirroja (Phyrrocorax phyrrocorax). Este espacio natural alberga también dos especies de murciélagos (Rhinolophus ferrumequinum, Miniopterus schreibersii) y un invertebrado (Cerambix cerdo) del Anexo II de la Directiva 92/43, y diversas especies de invertebrados endémicos.

Minas de la Celia

Las Minas de la Celia, actualmente cuenta con tres figuras de protección, al ser declaradas Monumento Natural desde 1.989, Área de Protección de la Fauna Silvestre desde 1995, Lugar de Interés Comunitario desde 2.000.

Los valores ambientales, de la fauna y su interés como L.I.C radica en la variedad de quirópteros que se refugian en estas galerías de mina abandonadas, con 8 especies censadas hasta el momento, lo que supone el 53% del catálogo de la Región de Murcia:

  • Rinolofo pequeño (Rinolophus hippsideros), Rinolofo grande ( Rinolophus ferrumequinum), Ratonero grande (Myotis myotis), Ratonero mediano (Myotis blythii), Murciélago de Geoffroy (Myotis emarginatus), Murciélago hortelano (Eptesicus serotinus), Orejudo meridional (Plecotus austriacus), Murciélago troglodita (Miniopterus shreibersii).

En geología, mencionamos el yacimiento de “esparraguina” (apatito) en roca lamproíticas de tipo jumillita de interés mundial. Las referencias a este yacimiento mineralógico excepcional aparecen en multitud de guías de diversos continentes. Numerosos trabajos científicos del siglo XIX y XX han ido revelando la existencia en estas rocas volcánicas de más de una veintena de especies minerales, de todos ellos, destaca sin duda el Apatito variedad verdosa “esparraguina”, conocido también por “Crisolita de España” , que le confiere al yacimiento el interés internacional. Asimismo, la Warwickita, que constituye la primera cita a nivel nacional.

Sierra Salinas

Sierra Salinas, montaña con gran masa forestal, frente a la montaña rocosa que se divisa en el horizonte, El Serral. La Sierra de Salinas es una destacada formación geo-morfológica que sirve de frontera natural entre el norte de la región de Murcia (Yecla) y distintas localidades del Alto y Medio Vinalopó (Comunidad Valenciana). Pertenece al sistema prebético y es un anticlinal que continua al oeste por la Sierra del Carche-Serral. Las localidades más importantes que encontramos en sus alrededores son Yecla en la ladera Oeste, Villena en la ladera Norte y Salinas en la ladera sur.

Aunque la sierra se prolonga en la Comunidad Valenciana, en el término de Yecla reúne una superficie de 1.440 hectáreas, de las cuales el 85% son propiedad pública.

La Sierra de Salinas está formada por un plegamiento de rocas calizas en el Cretáceo Inferior. Longitudinalmente ocupa una extensión de aproximadamente 15 km y culmina en el pico de la Capilla 1238 m.

Se encuentra en vía de declaración de Parque Regional y L.I.C; en cuanto a los valores medioambientales podemos destacar que en vegetación, alberga 6 hábitats de interés europeo, de ellos destaca los rodales de quejigares (Quercus faginea), únicos en la Comarca; encinares y coscojares bien conservados; y en general su riqueza florística, con especies muy raras en la  Región de Murcia: Saxifraga corsica subsp. Cossoniana, Erica multiflora (Brezo) Sorbus aria (Serbal), etc.

En fauna, destacan el Águila real, Águilla calzada, Águila culebrera, Halcón peregrino, Búho real, el coleóptero Cerambix cerdo y el Lepidóptero Charaxes jasius.

Además se pueden visitar yacimientos arqueológicos y otras zonas de gran interés geológico, geomorfológico, paisajístico y de ocio, pasando por el Aula de Naturaleza.

Estepas de Yecla

El 23 de diciembre de 1999, el Consejo de Gobierno de la Comunidad Autónoma de Murcia acordó la designación de las

Estepas de Yecla” como Zona de Especial Protección para las Aves. El área cuenta con una superficie de 4.290 hectáreas y se ubica en su totalidad en el término municipal de Yecla, en concreto en su mitad Norte.

La Estepas de Yecla cumplen los criterios numéricos establecidos para las especies: avutarda (Otis tarda) y ortega (Pterocles orientalis). Además aparecen otras especies de gran interés como: ganga (Pterocles alchata), sisón (Tetrax tetrax), alcaraván (Burhinus oedicnemus), cernícalo primilla (Falco naumanni), etc.

Para su designación se ha tenido en cuenta la lista de Áreas Importantes para las Aves (IBAs), elaborada por la Sociedad Española de Ornitología. En concreto está ubicada dentro del IBA nº 182 “Almansa – Pétrola – Yecla” y para su delimitación final se han tenido en cuenta aquellas zonas imprescindibles para la conservación y supervivencia de las aves (áreas de alimentación, desplazamientos y reproducción).

Las Estepas de Yecla están constituidas principalmente por una llanura cerealista de carácter continentalizado, donde domina la agricultura de secano.

Se trata de importantes extensiones de cereal (trigo, cebada, avena…) entremezcladas con zonas de rastrojo, barbecho, erial, viñedos, cultivos arbóreos de secano como el olivo y el almendro. Destaca la presencia de ribazos abundantes y bien conservados. Este mosaico es completado con retazos de vegetación natural arbustiva: esparto (Stipa tenaccisima), tomillares (Thymus sp.). etc., y con arbolado disperso o en forma de bosquetes: pino carrasco (Pinus halepensis), pino piñonero (Pinus pinea) y encina (Quercus ilex subsp. ballota).

Las “Estepas de Yecla” poseen actualmente una riqueza biológica y paisajística indiscutible, tanto por la diversidad de especies presentes, que ha aumento en los últimos años, con la aparición como nidificantes de especies de interés elevado como el cernícalo primilla  o la ganga, la primera catalogada a nivel regional “En peligro de extinción” y la segunda como “Extinguida”, por el aumento de la población de las especies más relevantes como la avutarda y porque los últimos datos confirma que esta especie ha dejado de ser exclusivamente invernante en la zona.

Sierra del Buey

Su máxima altura esta a 1.088 metros y es la segunda montaña más alta de Jumilla después del Carche. Tiene una alineación Suroeste-Noreste y constituye el extremo oriental de la alineación montañosa formada por la Sierra del Picarcho, Molar y Buey. Se trata de un anticlinal de largo desarrollo (unos 13 kilómetros) y una anchura de 1,5 kilómetros entre los términos municipales de Jumilla y Yecla. Tiene fuertes pendientes y acantilados en los dos lados que lo hace impresionante, sobre todo por su ladera sur, en la que se pueden ver estratos casi verticales. Está delimitada por dos amplias cañadas como son la de la Jimena por el norte, dedicada sobre todo al cultivo del olivo, y la del Ardal por el sur eminentemente vitícola y cerealista.

Tiene algunas grutas y cavidades subterráneas: Cueva del Pino; Cueva del Cerrico del Oro. Debido a su cercanía a la ciudad de Jumilla, la vegetación de la Sierra del Buey ha sufrido importantes alteraciones. Actualmente está cubierta por matorral de esparto y tomillo, con algunos restos de encinar en la zona alta y presencia de coscojas y madroños en la umbría. Paisaje en el que destacan zonas con vegetación subestépica de gramíneas y anuales (Hábitat Comunitario de Interés Prioritario) y pastos de superficies rocosas. Entre las especies de fauna destaca la existencia de una colonia de Chova piquirroja, rapaces rupícolas como el Búho real, Halcón peregrino y el  Águila real. Con estos valores ambientales ha sido catalogada  Área de protección de la fauna silvestre, Ley 7/95 y L.I.C.

Peñarrubia

La Peñarrubia está situada, al igual que la mayor parte de El Altiplano, en la zona más externa de las Cordilleras Béticas; se encuentra en el corazón de la comarca del Altiplano a unos 7km al norte del municipio de Jumilla, entre dos parajes llamados “El Barranco del Buen Aire” y “Puntal Casa Quemada”, y a unos 2 km  al norte de la Alquería, pedanía de esta localidad. La montaña se alza 907 metros sobre el nivel del mar,  y  está rodeada casi por completo de cultivos típicos de secano, sólo interrumpidos por las sierras de alrededor que se encuentran muy cercanas entre sí unas de otras, lo cual enriquece mucho la biodiversidad de esta zona. No a muchos metros al Este, comienza a alzarse el relieve de la majestuosa Sierra de la Cingla que con sus 7 km, realiza un recorrido casi hasta la vecina localidad de Yecla.

Si nos adentramos en el monte, vemos que casi en su totalidad está cubierto de tupidos atochales de esparto de color grisáceo que configuran el color de los montes del sureste español. En  las ramblas creadas por la erosión,  la naturaleza rocosa de esta zona ha propiciado que muchas especies forestales rupícolas puedan desarrollar su existencia, como el té de roca (Chiliadenus saxatilis), los pinillos de oro (Hypericum ericoides), Fumana sp, la clavelina (Dianthus broteri subsp valentinus), la uña de gato(Sedum sp) y algunas menos típicas de ambientes tan rocosos pero que se han adaptado a este hábitat como la efedra (Ephedra fragilis), la albaida (Anthyllis terniflora) el espino negro (Rhamnus lycioides), la sabina (Juniperus phoenicea), el enebro (Juniperus oxycedrus), el aladierno (Rhamnus alaternus), el acebuche (Olea europaea var Sylvestris)  y la coscoja (Quercus coccifera) .  Y por supuesto el omnipresente pino carrasco (Pinus halepensis), que se extiende hasta acariciar la falda de la montaña.

En cuanto a la fauna que habita mencionarermos la Chova piquerroja, Halcón peregrino, Búho real etc…

Monte Arabí de Yecla

El monte Arabí es una elevación montañosa situada en el municipio de Yecla. Su altitud es de 1068 msnm; y su gesta se

El Monte Arabí, envuelto en campos de viñedos D.O Yecla. debe en gran parte a sus restos culturales, a su gran biodiversidad y a otros aspectos de interés como leyendas que se han ido gestando en dicho entorno enigmático.  El monte Arabí es un destacado enclave arqueológico, biológico y geológico.

En sus faldas hay restos arqueológicos que datan desde el II milenio a. C., hasta la etapa de la romanización, tales como cazoletas, petroglifos. Pero sin duda alguna, el tesoro más valioso que guarda este espacio natural es el arte prehistórico: arte levantino, 10.000 años antes del presente y arte esquemático, 6.500 años antes del presente, declarados Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1998.

La cortina de vegetación está dominada por el pino carrasco (Pinus halepensis), que se encuentra por todo el monte. Todavía se encuentran encinas, sobre todo en umbrías, a las que acompañan numerosas especies de flora, algunas de ellas endémicas.

Dentro de la fauna que habita en su entorno, existen numerosas especies de vertebrados e invertebrados, así encontramos el escarabajo (Ergates faber), lagartija (colirroja), salamanquesa común, culebra de herradura, gato montés, zorro, diversas especies de rapaces, córvidos, paloma zurita, roquero solitario, collalba negra, verdecillo y gorrión chillón. También podemos encontrar especies como: águila real, águila culebrera, búho real, jabalí, perdiz, conejos, liebres, blancas, torcaces y muflones.

Otro de los aspectos interesantes del Arabí es la abundancia y variada fauna que alberga. Además de numerosos invertebrados, reptiles y mamíferos, el paraje sobresale por la elevada riqueza ornítica que cobija, siendo probablemente una de las zonas con mayor diversidad de aves de todo el Altiplano Jumilla-Yecla. Por todo ello ha sido catalogado B.I.C y L.I.C.

Sierra del Serral

Es un espacio protegido perteneciente a la Red Natura 2000, con la denominación de L.I.C. El Serral tiene una extensión de 1.092 hectáreas, longitud de 12 km y una anchura media de 650 a 700 metros. El punto más alto es el Pico del Serral con una altura de 954 metros.

La estructura de la Sierra del Serral forma un pliegue cabalgante en forma de arco hacia el norte, donde los afloramientos rocosos se suceden apenas sin interrupción, y en los se pueden  ver fósiles de equínidos, gasterópodos, lamelibranquios, globigerinas, etc.

Entre la fauna existente  que merodean por esta abrupta sierra podemos encontrar, la gineta  garduña, el zorro, el tejón  y el gato montés, éste último en densidades extremadamente bajas.  Y varias especies de rapaces, paloma torcaz, arrendajo, chova piquirroja, herrerillo capuchino.

En su bosque encontramos  pinos de gran porte y matorral noble disperso, sobre todo en la umbría, que conserva un pinar de Pinus halepensis, con un gran espartal tejido por sus laderas.

También podemos encontrar yacimientos arqueológicos, vestigios de los restos de un poblado probablemente del Bronce, donde se encuentran restos de cerámica por los alrededores, destaca un gran calderón para almacenamiento de agua ubicado al pie de la empinada cresta.

Ramblas y Montes de Tobarrillas

Los Montes de Tobarrillas es uno de los espacios naturales del término municipal de Yecla que cuenta con una notable biodiversidad florística, albergan un extenso bosque de pinar con algunas encinas, matorral de coscoja, enebros y hábitats de interés comunitario. Destacan por su enorme riqueza faunística, es uno de los espacios, junto con el Monte Arabí, con mayor riqueza ornítica del Altiplano. Aparece un destacado número de rapaces como el águila culebrera, águila calzada, milano negro, ratonero, azor, búho real, búho chico y avifauna forestal. Presencia de mamíferos carnívoros de interés como el gato montés, gineta, tejón, comadreja, garduña. Otros mamíferos como la ardilla, jabalí, etc. Gran parte de esta riqueza biológica de este paraje se debe a la presencia permanente de agua en la Rambla de Tobarrillas y a la estructura natural de la zona, donde confluye: bosque, cultivos, humedales y llanura cerealista.

La parte Norte de Yecla y en concreto los Montes de Tobarrillas aparecen como la única localidad de la Región de Murcia y el área de distribución más meridional de España de la mariposa Erebia epystigne viriathus.

Parte de los Montes de Tobarrilas están catalogados en el Mapa Ecológico de Yecla como Lugar de Interés Ambiental (LIA) con una valoración alta.

En la rambla de Tobarrillas discurre un manantial del mismo nombre, donde destacan los restos de un acueducto con sillares típicos de la época romana; esta construcción servía para salvar el desnivel producido por esta rambla de izquierda- derecha y abastecer de agua para consumo y riego a la superficie agraria colindante.

Los Torrejones

Los Torrejones, se encuentran a 3 kilómetros de Yecla, a la altura de medio kilometro se inicia el “camino de Los Torrejones”,  el paraje en su conjunto tiene un carácter endorreico, final de la “rambla del Pulpillo”. Además de las aguas recibidas por esta rambla, recibe las procedentes de las sierras del Príncipe (800 m.), sierra del Cuchillo (943 m.) y sierra de Enmedio (849 m.). El terreno es apto para el cultivo de la vid fundamentalmente, cereal y frutales, tónica de plantación mantenida durante siglos.

El yacimiento es de gran extensión, sucediéndose los restos desde el inicio del “camino de Los Torrejones” hasta el paraje de “la Balsa”, lugar donde tiene asiento un poblado eneolítico. Los Torrejones cuentan con una longitud aproximada de 3 Km. limitada en anchura por los caminos de “la Balsa” y de “Sax” (llamado popularmente “Camino Viejo de los Romanos”). El conjunto es denominado “Hondo del Campo”, lugar donde vienen a desembocar las aguas procedentes de las estructuras montañosas circundantes y la rambla de El Pulpillo.

Los Torrejones son unas ruinas de una villa rústica romana que datan desde el s.I hasta el VI, por lo general contaban con una zona monumental o señorial donde habitaba el propietario y una zona de servicio destinada a los trabajadores adscritos a dicha villa.  En este yacimiento se han encontrado mosaicos, bajorrelieves, cerámicas, bronces y demás. Y recientemente se ha hallado en sus inmediaciones un gran descubrimiento, un busto de mármol del emperador romano Adriano. 

También encontramos restos del periodo de dominación almohade, a partir del s.XII, reutilizando los antiguos sistemas defensivos e hidráulicos de época romana, como la Torre de la Alquería, encontrándose restos  arquitectónicos que procedían de una instalación de riego en la zona.

 Sierra Larga

Sierra Larga es un relieve prebético que alcanza una altura de 870 metros y domina buena parte de los términos municipales de Cieza y de Jumilla.

Separa dos ramblas muy extensas y violentas: la del Moro, de 41 kilómetros de longitud, y la del Judío, que tiene 59 kilómetros de largo y drena una vertiente de 623 metros cuadrados, dos vías históricas en cuyas inmediaciones se han documentado yacimientos arqueológicos de excepción y varias villas romanas debido a la existencia de manantiales y espacios propios de cultivos de regadío en la umbría, y de secano en la solana, donde predomina el trigo, la vid y el almendro.

Los paisajes que conforman Sierra Larga, Sierra Santa Ana  y  Sierra del Picacho constituyen una importante reserva ecológica. En los matorrales de diverso porte y cobertura despuntan coscojas, lentiscos, jaras, enebros, espinos negros, tomillos, romeros, matapollos, espartales….

Una extensa masa de pino carrasco de gran altura trepa más arriba de las faldas de esta sierra coronada por varios kilómetros de crestones calizos que superan los doscientos metros de altura, un larguísimo frontón propicio para que aniden las águilas culebrera, perdicera y real, el azor, el gavilán, el alcotán, el halcón peregrino, el búho real, el cárabo, el autillo, el búho chico o el buitre, que en el siglo XVII, según descripción de fray Antonio Panes, ya anidaba en Coimbra de la Buitrera, una impresionante peña que parece cortada a pico en cuya cima se construyó un poblado de la Edad del Bronce.

 Sierra de Santa Ana

Espectacular imagen del Monasterio de Santa Ana del Monte. - Autor J. Pérez La descripción de fray Antonio Panes respecto al convento de Santa Ana y Coimbra de la Buitrera dice así: «Está el convento cercado de antiguos cipreses. Desde la humilde falda del monte hasta las cumbres altas se ve todo el sitio cubierto de espesos pinares, enebros, carrascas y otras plantas silvestres, y un cerrado matorral de romeros, lentiscos, tomillos, espinos, estepas y otras yerbas medicinales que, entretejidas con los riscos de diversas figuras, hacen muy agradable y devota la vista. Tiene abajo taladrada la tierra el conejo, y en las cañadas más escondidas tiene su guarida el jabalí, la cabra montés y el venado (.). Descuella sobre todas otras una altísima peña tajada, que por los muchos buitres que en ella se anidan, dicen la Buitrera», en referencia a Coimbra de la Buitrera.

Cayetano Herrero, subdirector del Museo Arqueológico de Jumilla, afirma que sus pobladores permanecieron allí hasta el siglo VI a.C, primera Edad del Hierro: «Abandonaron el poblado y, posiblemente, se trasladaron a Coimbra del Barrancho Ancho. Se encuentra en lo alto de un Cenajo, a 825 metros de altura, y ocupa una superficie de 24.000 metros cuadrados cerrados por una muralla de 160 metros de largo por dos de anchura, con una puerta de entrada de construcción en diagonal para su mejor defensa».

Coimbra de la Buitrera conserva la puerta de acceso y restos de murallas. A sus pies, entre pinares, hay manantial con su nombre, un caserío, y un valle luminoso salpicado de vides, olivos y almendros que trepan hasta las laderas de la sierra, donde las espigas del esparto parecen de oro, terreno propicio para la paloma torcaz, la tórtola y el mirlo, la perdiz, el conejo, el zorro y el tejón, la culebra de escalera y la bastarda, tan frecuente en estos campos jumillanos.

Las dimensiones del valle engañan por su largueza y espaciosidad. La longitud de este singular macizo puede estimarse en una docena de kilómetros, donde podemos ver el hallazgo de conducciones romanas y de una columna estatigráfica, el abrevadero de la fuente de la Buitrera, el collado del Cuerno, una mina de hierro llamada de la tía Bernarda.

Paraje Protegido del Humedal de Ajauque y Rambla Salada

El Paisaje Protegido del Humedal del Ajauque y Rambla Salada tiene una extensión de 1.632 hectáreas que pertenecen a

El Humedal Ajauque y Rambla Salada, zonas de especial protección por la gran diversidad de ecosistemas. los municipios de Fortuna, Abanilla, Santomera y Molina de Segura. En el año 2000, fue declarado Zona de Especial Protección para las Aves (ZEPA) por la importante colonia nidificante de cigüeñuela. Este humedal nace en los Baños de Fortuna, donde se le conoce como rambla de las Contiendas. Cuatro kilómetros aguas abajo confluye con la rambla que drena los llanos del Contiendo y la pequeña cuenca del Sanel, y unos 800 metros más abajo con la rambla del Baño, que procede del humedal de Derramadores y de la cañada de Miraflores.

Este complejo humedal asociado a ramblas constituye el sistema de cabecera de Ajauque. Aguas abajo del trasvase, la rambla de Ajauque contacta con la zona de descarga del humedal de Ajauque y, finalmente, confluye con Rambla Salada en el estrecho que da paso a las colas del embalse de Santomera.

De los 75 lugares de interés geológico que figuran en el libro “Patrimonio Geológico de la Región de Murcia”, tres de ellos se encuentran en el marco de este Paisaje Protegido. Destaca Cabecicos Negros, en Fortuna, contiene el yacimiento más significativo de los cuatro existentes en la Región, se trata de una roca volcánica que pertenece al grupo de las ultrapotásicas y se emplea en la construcción de carreteras.

Otro de los lugares de interés geológico son los baños termales de Fortuna, que aunque el agua se considera mineromedicinal, parte del regadío tradicional de Fortuna depende del caudal de ese nacimiento, y el cauce de Rambla Salada, el mejor registro fósil del Messiniense de toda la cordillera Bética. Esta época geológica está marcada por la crisis del Mediterráneo, hace 18’5 millones de años, cuando el Mare Nostrum se secó casi por completo dejando depósitos de sal y de yeso en la cuenca de Fortuna y Abanilla, entonces zonas litorales.

Así lo prueba la existencia de algunos arrecifes coralinos fósiles, barrancos fluviales con restos fósiles de la vegetación original y numerosos fósiles marinos.

Bajo unas condiciones de sequía extrema, gran irregularidad interanual en las precipitaciones y ocasionales lluvias torrenciales, el humedal del Ajauque y Rambla Salada se asienta sobre materiales sedimentarios blandos que favorecen la presencia de fenómenos de erosión muy peculiares en algunos casos, con paisajes geomorfológicos de gran valor natural como los ‘pipings’, paisajes acarcavados en margas con galerías y característicos desplomes. Las temperaturas llegan a alcanzar los 45º C en verano y rara vez bajan de los 0º C en invierno.
Este Paisaje Protegido es considerado un tipo de humedal asociado a ramblas que presentan una compleja red de drenaje con tramos de aguas permanentes y temporales y una gran variabilidad en la salinidad del agua. La concentración de sal oscila entre los 0’5 g/l y los 40 g/l que se alcanzan en Rambla Salada, siendo esta última muy superior a la del mar.

Más de 130 especies de aves frecuentan los distintos ambientes del Espacio Protegido. Cerca de 50 son acuáticas y constituyen la fauna más representativa de estas zonas húmedas. Unas son sedentarias y permanecen todo el año en la zona; otras aparecen durante el invierno o el verano (invernantes o estivales), o utilizan este espacio natural para descansar en sus pasos migratorios. Algunas incluso nidifican en el área.

El embalse de Santomera y zonas encharcadas de Rambla Salada y Ajauque acogen poblaciones de aves acuáticas que, como el ánade real y la garza real, permanecen todo el año. Otros son nidificantes habituales como el chorlitejo patinegro y la cigueñuela. Otras especies aparecen en los meses de otoño e invierno procedentes de zonas más frías, como el zapullín cuellinegro y el pato cuchara. También durante el invierno es habitual observar la tarabilla común, buitrón, petirrojo, etc.

En el carrizal nidifican pequeñas aves como los carriceros común y tordal, mientras que en el invierno son utilizados por el escribano palustre, mosquitero común y pechiazul.
El humedal del Ajauque es utilizado como dormidero por la garcilla bueyera, con concentraciones invernales que pueden superar las 1.000 aves. También es utilizado en invierno por cientos de estorninos y grajillas.

En los saladares nidifican aves esteparias como la cogujada común, alcaraván, curruca tomillera y el aguilucho cenizo y los pinares albergan aves como el carbonero común, mito y rapaces como el águila culebrera. Finalmente, en los taludes que se forman en las ramblas nidifican especies con hábitos trogloditas como la carraca y el abejaruco.
En este tipo de hábitats es común la presencia de anfibios como la rana común y el sapo corredor, reptiles como la lagartija colirroja y peces como la gambusia y la carpa. Además, hasta no hace mucho tiempo el fartet habitaba esta zona. Entre los mamíferos que más abundan encontramos la liebre, la musaraña y la comadreja.

La Cueva Negra

La Cueva Negra es junto con el yacimiento de los Baños romanos, uno de los referentes arqueológicos más

importantes a nivel nacional e internacional; es un santuario romano datado de los siglo I-III d.C.

El yacimiento de la Cueva Negra se localiza en la Sierra del Baño, a unos 3 km de Fortuna.  La Cueva Negra se halla a 400 metros de altitud, por el norte se halla limitado por la Sierra de la Pila, Sierra del Corque y del Lúgar, al noroeste se eleva la Sierra del Baño, al sur se extiende un paisaje abarrancado, se trata de un conjunto de tres abrigos rocosos orientados hacia el sol y con un manantial de agua. Este yacimiento está directamente relacionado con el otro gran yacimiento romano del municipio de Fortuna: los Baños. Ambos forman un único conjunto al que durante la Antigüedad Romana acudieron numerosos visitantes buscando, por un lado, la capacidad sanadora de sus aguas, y por otro, plasmar su agradecimiento, sus pensamientos e incluso sus estados de ánimo en las paredes de la Cueva Negra.

En los alrededores, la Cueva Negra, santuario pagano con  textos latinos pintados entre los que sobresalen fragmentos de la Eneida de Virgilio. Fortuna fue un importante centro romano, como demuestran los restos del balneario.

El Cortao de las Peñas

El Cortao de las Peñas, en el término municipal de Fortuna, se encuentra en la carretera de Fortuna hacia La Garapacha, entre la Sierra de Lugas y del Baño, es un paraje peculiar originado por un movimiento geológico que partió en dos la montaña, formando este bello cañón, donde la rambla del Cantalar adquiere la grandeza que le presta un paisaje extraordinario.
Se trata de una roca vertical con formas singulares, coronado por el “Pico de la Golondrina” desde el que se ofrece al visitante una extraordinaria panorámica del pueblo de Fortuna, y en cuyas inmediaciones se hallaron restos de un poblado Íbero.

Constituye la puerta natural de acceso a la Sierra de la Pila, dando la bienvenida al que se dirige a las pedanías altas y al parque regional, a través de la carretera que lo atraviesa, con un espectacular paisaje de grandes paredes de roja piedra caliza.

Por su cercanía al parque regional Sierra de la Pila, estas sierras heredan del Espacio Protegido parte de la riqueza botánica y zoológica, que se une a los grandes contrastes de sus paisajes.

Río Chícamo y ramblas

Al salir de Abanilla en dirección a la pedanía de El Cantón, accedemos al nacimiento del río Chícamo, un río rambla que aplaca la sed de las huertas de Abanilla. Su nacimiento entronca en un paraje de alto valor ecológico, cuya estética desértica y poblada de palmeras es el motivo de comparación de estas tierras con la lejana Palestina. Los primeros tramos, desde el nacimiento, son los más valorados por los admiradores de la belleza natural, dado que discurren veintidós kilómetros sobre un lecho de arcilla impermeable, con muestras de viejos molinos hidráulicos y curiosos sistemas de riego árabe, además de las  dos centenarias casas-cueva que bordean los márgenes del río.

En el nacimiento del Chícamo se puede citar la presencia de olmos (Ulmus minor), y más adelante destacan por su abundancia el carrizo (Phragmites austalis), la caña (Arundo donax), los juncos (Juncus acutus).

A 3 kilómetros de los Baños, se sitúa el Paraje de las Contiendas o de los barrancos, más conocido como Bad Lands, se trata de uno de los paisaje más genuinos y singulares de la zona, que da lugar a unas formas abarrancadas o en artesas invertidas. Las escasas pero violentas lluvias erosionan estos materiales conformando un paisaje desértico y casi lunar. La ausencia de vegetación en esta zona contribuye a realzar la belleza del paisaje.

Las ramblas de la Parra y Balonga atraviesan paralelamente el término de Abanilla y van a desembocar en la margen

derecha del Río Chícamo.  Excepto en los meses de verano, corre por estas ramblas un pequeño caudal que dibuja pintorescos rincones en plena naturaleza.

Los espacios naturales de interés se completan con las sierras del Cantón y de Quibas, situadas al nordeste de Abanilla y en la parte más septentrional. La primera se eleva hasta los 900 metros de altitud, formando un montículo escarpado y abrupto de acentuados desniveles y grandes paredes, especialmente por la cara sur. La Sierra de Quibas ha sido declarada espacio protegido, atesorando un patrimonio florístico, dado que el diez por ciento de las especies de la península ibérica se encuentran en ella, donde cabe destacar una especie endémica: chumberillo del lobo (caralluna europea).